Las redes sociales pueden derrocar gobiernos… o no

Redes Sociales Egipto

Gracias a la ayuda de las redes sociales, en varios países árabes se están produciendo unos cambios que hasta hace muy poco parecían imposibles.

No me atrevo a decir que hayan sido estas redes las que hayan conseguido logros como la expulsión de Mubarak tras 28 años de dictadura en Egipto aunque parece ser que, desde luego, herramientas como Facebook o Twitter han sido fundamentales para movilizar al pueblo.

Mohammed El Baradei, lider de la oposición egipcia, no dudo en afirmar, antes del derrocamiento de Mubarak que “Ahora que la juventud de El Cairo,armada únicamente con Facebook y el poder de sus convicciones, ha animado a millones a lanzarse a las calles para pedir un Egipto verdaderamente democrático, sería absurdo continuar apoyando por razones tácticas a un régimen que ha perdido la confianza del pueblo”. El propio El Baradei utilizó su cuenta de Twitter con frecuencia en estos días para dar a conocer sus ideas.

Una prueba de que las redes sociales son una amenaza para cualquiera que quiera gobernar de espaldas al pueblo es que rápidamente se intentan silenciar en momentos de crisis. Así, el gobierno de Mubarak mantuvo bloqueado el acceso a internet durante varios días hasta que descubrió que, como suele ocurrir, el pueblo se hizo con otras maneras de saltarse estas prohibiciones para, por ejemplo, mandar mensajes de Twitter a partir de locuciones de voz gracias a un servicio de Google.

Parece, por lo tanto, que las redes sociales son herramientas fundamentales para detener a cualquier gobierno cuando éste intenta imponer sus ideas en contra del pueblo. Pero, ¿es eso realmente así en todos los sitios? Me atrevo a decir que, por desgracia, no.

Y es que parece curioso ver que en regiones con una baja penetración de internet, como, por ejemplo, en los países árabes, nadie le niega a las redes sociales el poder que parecen tener, capaces de ayudar a derrocar dictadores. Sin embargo, en otros países con una implantación de la Red mucho más grande (como la mayoría de los países de nuestro entorno), movimientos que se inician en internet demostrando irregularidades de los gobiernos no pasan de protestas que, como ocurre en España con la lucha contra la Ley Sinde o de manera más global con el caso Wikileaks, no consiguen que los gobiernos modifiquen sus conductas ni un ápice.

¿Cómo podemos explicar esta paradoja? Si son realmente poderosas las redes sociales, ¿por qué no son capaces, en un país como el nuestro, de eliminar una disposición final dentro de una ley mientras que en Egipto pueden ayudar a expulsar a un dictador?

Imagen: Cartoon a Day, con licencia Creative Commons